Traducimos las palabras más complejas del BOE y de los formularios oficiales a definiciones sencillas y comprensibles para todos.
Para que sirva para... (por ejemplo, "a efectos de notificación" significa "el sitio donde te van a mandar las cartas para que te enteres de las cosas").
Porque tú lo has pedido. No es que la administración se haya levantado con ganas de ayudarte, es que tú has ido allí a solicitarlo.
Pagar. O que te paguen a ti, según de qué lado de la ventanilla venga el dinero.
El ingreso de dinero que te hace un organismo público en tu cuenta corriente (por ejemplo, cuando la declaración de la Renta te sale "a devolver").
Cuando un funcionario se echa a un lado en un papeleo porque el interesado es su primo, su amigo o su peor enemigo, para evitar que le acusen de jugar sucio o tener favoritismos.
El "para ya de una vez". Una demanda oficial para obligar a un vecino molesto o a una empresa pesada a dejar de hacer algo ilegal de forma inmediata.
Demostrar con papeles oficiales que lo que dices en tu solicitud es verdad y no te lo estás inventando.
La persona, banco o empresa a la que le debes dinero y que tiene todo el derecho del mundo a reclamártelo, incluso embargándote si hace falta.
El papel oficial donde se escribe de forma resumida todo lo que ha pasado en una reunión para que luego nadie pueda decir "donde dije digo, digo Diego".
Cualquier decisión, orden, multa o papel oficial que emite un organismo público y que te afecta directamente a ti o a tu negocio.
Una decisión de la administración que ya es sagrada. Se te ha pasado el plazo para protestar o reclamar, así que te la tienes que comer con patatas.
Juntar varias quejas o recursos casi idénticos en una sola carpeta para que la administración los resuelva todos de golpe y no pierda el tiempo repitiendo el mismo papeleo.
El justificante que demuestra que el papel que enviaste ha llegado a su destino. Tu "pantallazo" de seguridad para que no te digan que allí no ha entrado nada.
El "añadido" o "post-it" oficial que se pega al final de un contrato para cambiar algún detalle sin tener que volver a redactar y firmar todo el acuerdo desde cero.
El ganador de un concurso público. La empresa a la que la administración le da el contrato para hacer un servicio o una obra tras competir con otras.
El monstruo de mil cabezas (Hacienda, el ayuntamiento, la Seguridad Social, el SEPE...) con el que tienes que pelearte para hacer cualquier trámite en tu vida diaria.
Poder hacer todos tus papeleos con el Gobierno por internet sin tener que aguantar el olor a oficina rancia ni las colas eternas de las ventanillas.
Decir tus motivos, dar tus explicaciones o presentar tus razones para defenderte de algo ante un funcionario.
Que un bien (como un coche o un local) está reservado o "enganchado" a un uso concreto o a una deuda. Si tu coche está "afecto a la actividad", es que lo usas para trabajar.
El intermediario oficial y colegiado que te ayuda a comprar, vender o alquilar un piso de forma segura y sin que te la meten doblada con la
Cuando la administración te borra de un registro (como el padrón del ayuntamiento o la Seguridad Social) de forma automática y por las malas porque se ha enterado de que ya no cumples con los requisitos.
El período en el que no vas a trabajar porque estás enfermo o has tenido un accidente, cobrando un sueldo de la Seguridad Social para recuperarte.
El registro oficial donde el Estado apunta todo el dinero que entra y sale del país debido a importaciones, exportaciones, inversiones extranjeras y turismo.
La tabla de puntos que se inventa la administración para decidir si te dan a ti la plaza de funcionario, la beca de estudios o la ayuda para el alquiler antes que a tu vecino.
El dinero real sobre el que te van a calcular los impuestos, antes de restarle los descuentos a los que tengas derecho o sumarle las tasas.
La cantidad de dinero que queda después de restarle las reducciones a tu base imponible. Es el número final por el que se multiplica el porcentaje del impuesto para saber cuánto te toca apoquinar.
El ganador del premio burocrático. La persona que finalmente se queda con el dinero, la ayuda, la pensión o la indemnización al acabar un trámite.
Aceptar una herencia "con paracaídas". Significa que las deudas del fallecido solo se pagarán con los bienes que heredes, salvando tus ahorros personales de cualquier embargo.
El dinero real que te queda en el bolsillo después de haber restado todos los gastos e impuestos a los ingresos de tu negocio.
Pisos, casas, locales, garajes o tierras. Básicamente, cosas que no puedes meter en una maleta ni mover de sitio.
El diario del gobierno donde publican absolutamente todas las leyes, multas, subvenciones y ofertas de empleo público para que luego nadie pueda decir "es que yo no me había enterado".
El cálculo preliminar que hace Hacienda sobre tus impuestos del año para que lo revises, lo confirmes y, con suerte, te salga a devolver.
La propuesta de Hacienda sobre cuánto te toca pagar este año. Revísala siempre con lupa antes de firmarla porque se suelen "olvidar" de tus deducciones de alquiler o de hijos.
El "se te ha pasado el arroz" del papeleo. Si dejas morir un expediente administrativo durante demasiado tiempo sin mover un dedo, el trámite se cierra y tienes que volver a empezar desde cero.
Cuando dejas un papeleo judicial o administrativo en el congelador durante meses sin mover un dedo y la ley decide cerrarlo por puro aburrimiento de las partes.
La tesorería común donde se recauda todo el dinero de las cotizaciones para pagar luego las jubilaciones, las bajas y las pensiones de todos.
Un alquiler o tasa fija que tienes que pagar por utilizar algo que es de todos (como poner un chiringuito en la playa o usar una marca del ayuntamiento).
El impuesto invisible que pagas al comprar móviles, discos duros o tablets para compensar a los artistas por las copias privadas que se puedan hacer de sus obras.
El derecho que tienes a tener cosas a tu nombre y tener obligaciones por el mero hecho de haber nacido y ser humano.
Tener la edad (18 años) y la cabeza en condiciones para poder firmar contratos, comprar casas o hacer papeleos tú solito sin que tu padre o un tutor tengan que firmar por ti.
El dinero y los bienes mínimos que los socios ponen sobre la mesa para fundar una sociedad (como los 3.000 euros típicos de una S.L.).
El "paro de golpe". Cobrar todo el subsidio por desempleo que te queda acumulado de una sola vez para poder hacerte autónomo o montar tu propio negocio.
Las deudas pendientes (como una hipoteca, un embargo o una servidumbre) que van pegadas a una casa o a un coche. Ojo: si los compras, te quedas también con las cargas.
El recibo o papel oficial con un código de barras que te da la administración para que vayas al banco a pagar una multa o tasa.
Esa carta de Correos tan seria que te entregan en mano tras pedirte que firmes y pongas tu DNI, lo que demuestra legalmente al remitente que la has recibido y te has enterado del contenido.
El inventario oficial donde el Estado tiene apuntado cuánto mide tu casa, dónde está exactamente y cuánto vale para poder cobrarte el temido impuesto del IBI todos los años.
Un certificado o carné oficial. El más común es la "cédula de habitabilidad", que es el papel que dice que en tu casa se puede vivir como una persona y no como un champiñón.
La lista de control donde Hacienda tiene apuntados a todos los autónomos, profesionales y empresas para saber exactamente qué IVA e IRPF les toca pagar cada trimestre.
Tu DNI virtual metido dentro del ordenador o del móvil. Te sirve para firmar contratos y entregar solicitudes a la administración a las tres de la mañana en pijama sin pisar una oficina.
El "papel de oro" que demuestra que no le debes ni un céntimo a Hacienda ni a la Seguridad Social. Te lo pedirán obligatoriamente para pedir subvenciones o contratar con el Estado.
Cuando el jefe de una empresa decide cerrar el negocio temporalmente para defenderse de una huelga de sus trabajadores que considera desproporcionada o peligrosa.
La orden de que te tienes que presentar en una oficina pública o en un juzgado un día y una hora concretos. Cuidado: no es una invitación de cortesía, si no vas te pueden multar o buscar un lío.
El sistema de contraseña temporal que te manda un código SMS de tres letras al móvil para poder hacer trámites de Hacienda o Tránsito sin complicarte la vida instalando certificados digitales.
Ayudar, arrimar el hombro o sumarte a un proceso para que gane la parte con la que tú estás de acuerdo.
Pagar un proyecto a medias entre varias administraciones o entre tú y el Estado (por ejemplo, te dan una ayuda del 60% pero tú tienes que poner de tu bolsillo el 40% restante).
Mandar temporalmente a un funcionario a trabajar a otra oficina, ciudad o ministerio diferente porque les hace falta personal cualificado de forma urgente.
Dar la cara. Ir en persona (o conectarte de forma oficial con tu firma digital) ante un inspector, funcionario o juez que te ha citado oficialmente para aclarar un asunto.
Cuando varias personas comparten la propiedad de un negocio o de una casa sin crear una sociedad limitada, repartiéndose los gastos y beneficios a medias.
El pacto oficial de condiciones de trabajo, sueldo y vacaciones que firman los sindicatos y los empresarios de un sector concreto.
Comprobar que una fotocopia coincide con el papel original y certificarlo con un sello.
Entregar las llaves de tu casa (o un terreno) al banco para saldar toda tu deuda cuando ya no puedes pagar la hipoteca, quedándote a cero y sin que te sigan persiguiendo de por vida.
El dinero real y contante que has perdido de forma directa por culpa del error o accidente de otro (como lo que te cuesta comprar un ordenador nuevo si el transportista te lo tira al suelo).
El trámite que se hace ante notario para designar oficialmente quién se queda con los bienes de una persona fallecida que no dejó testamento escrito.
Una segunda declaración de impuestos que tienes que presentar para corregir un olvido en la primera y pagar lo que faltaba antes de que te llegue una multa de Hacienda.
Hacer la declaración de impuestos tarde, fuera del plazo legal. Prepárate, porque suele venir con una "receta" (multa o recargo) de Hacienda por el despiste.
Un papel donde firmas que cumples todas las de la ley para abrir un negocio o hacer una obra bajo tu total responsabilidad. Te dejan empezar ya, pero si luego van a mirar y resulta que has mentido, se te cae el pelo.
Una orden o norma que aprueba directamente el Gobierno, una Comunidad Autónoma o el Alcalde sin tener que pasar por el debate de todos los políticos del Parlamento o del Ayuntamiento. Se hace por la vía rápida.
Fallos o papeles olvidados en tu solicitud que tienen fácil arreglo. Te dan unos días de margen para corregirlos sin que te cancelen todo el proceso.
Errores tan graves en tu solicitud que no tienen arreglo posible. Te toca agachar la cabeza, aceptar que está denegada y volver a empezar de cero si es que puedes.
El "sheriff" público e independiente al que puedes quejarte gratis cuando consideras que una administración (como la Seguridad Social o tu ayuntamiento) te ha tratado de forma injusta o lleva meses sin hacerte caso.
Cuando el Gobierno gasta más dinero del que recauda a través de los impuestos de todos, dejando las cuentas del país en números rojos.
Cuando un jefe de la administración le pasa el marrón (y el poder de decidir) a un subordinado para que firme y resuelva los papeles en su lugar.
El trámite de apuntarse al paro en las oficinas del SEPE para demostrar que estás buscando trabajo activamente y poder cobrar las ayudas.
El desgaste o daño físico que sufre algo público o privado, que suele traducirse en que vale menos dinero o que te toca pagar de tu bolsillo para arreglarlo.
Un "no" como una catedral. La administración ha rechazado formalmente lo que les habías pedido.
Cuando la propia administración inicia un trámite, investigación o multa por su propia iniciativa, sin que nadie haya ido allí a pedirlo o a denunciar.
El dinero que dejas bloqueado en una cuenta o en la administración para asegurar que vas a cumplir un contrato o pagar una deuda futura.
El comodín de pedir. Tu derecho constitucional a escribirle una carta a cualquier autoridad pública pidiendoole algo, aunque no tengan la obligación de concedértelo (pero sí de responderte por educación).
Tu derecho de prioridad. Poder comprar un piso o local comercial por el mismo precio que otro comprador había ofrecido, simplemente por el hecho de ser tú el inquilino que vive allí.
El poder de "deshacer" una venta que ya se ha hecho para quedarte tú con la casa pagando exactamente lo mismo que ha desembolsado un extraño, porque la ley te daba prioridad y no te avisaron.
Rechazar tu queja o recurso. Te dicen que lo que estás reclamando no tiene ni pies ni cabeza y que se quedan con su decisión original.
El "quien calla, no otorga". Si pasa el plazo que tiene la administración para responderte a una solicitud y no dicen nada, la ley te obliga a asumir que te han dicho que NO para que puedas ir a reclamar al juzgado sin esperar eternamente.
El momento exacto en el que nace tu obligación de pagar un impuesto, aunque el pago real lo hagas meses más tarde (por ejemplo, el impuesto de circulación de tu coche se devenga el 1 de enero, aunque lo pagues en mayo).
El proceso formal para reclamarle a Hacienda o a tu ayuntamiento que te devuelvan el dinero de un impuesto que has pagado dos veces o del que te cobraron de más por error.
La opinión o informe de un experto o de un organismo consultivo sobre un tema legal complicado para guiar a la administración antes de tomar una decisión. No es una ley, pero pesa mucho.
El apunte rápido que hace un funcionario en un expediente para dejar constancia de que se ha hecho una entrega, una llamada, una comprobación o una visita.
Darle tu número de cuenta a la administración para que te cobren los impuestos o las tasas automáticamente sin que tú tengas que ir al banco con el papelote de pago.
La dirección física (o el correo electrónico) que tú elijas para que la administración te envíe los avisos importantes. Si pones uno donde no vives y no te enteras de las cartas, la culpa sigue siendo tuya.
El lugar donde Hacienda sabe que "vives" o tienes tu negocio para mandarte las cartas de pago y calcular qué impuestos te tocan según tu comunidad autónoma o municipio.
Una copia oficial idéntica al documento original (como el carné de conducir o el título universitario) que pides porque has perdido el primero, te lo han robado o se ha roto.
El anuncio oficial que el Gobierno o un ayuntamiento cuelga en su tablón digital de anuncios para darte por notificado cuando ha sido imposible localizarte por carta o correo electrónico.
Que una decisión o ley nueva se aplica también a cosas que pasaron en el pasado, como si ya hubiera estado en vigor en ese momento. Un viaje al pasado en toda regla.
El "botón de pausa" de las multas. Cuando presentas un recurso o reclamación y la obligación de pagar o cumplir la sanción queda congelada hasta que te contesten de forma definitiva.
Cuando no haces caso a una orden de la administración (como demoler una terraza ilegal o pagar una multa) y vienen ellos a hacerlo por la fuerza o a quitarte el dinero de la cuenta directamente mediante embargo.
El "superpoder" del Estado. La norma por la cual las decisiones de la administración se tienen que cumplir de inmediato por las bravas, sin que haga falta que un juez les dé permiso previo.
Congelar tus cuentas o bienes de forma temporal antes de que acabe un juicio para asegurarse de que, si pierdes, vas a tener dinero para pagar.
Toda persona que trabaja para el Estado y cobra de los presupuestos públicos. Ojo: incluye tanto a los "funcionarios de carrera" con plaza fija como a los contratados temporales o interinos.
El aviso oficial que te da un juez dándote un plazo fijo de días para que te presentes en el juzgado a defenderte o a decir lo que opinas sobre un caso.
Esa persona valiente que decide montar un proyecto o negocio por su cuenta, asumiendo riesgos pero con el sueño de ser su propio jefe.
Una sociedad limitada en la que el 100% de las participaciones pertenecen a un único dueño. Una S.L. de una sola persona.
Vender, regalar, heredar o traspasar la propiedad de algo tuyo a otra persona o empresa. Básicamente, dejar de ser el dueño de algo.
Cualquier chiringuito, organismo o empresa que pertenece al Estado, a la Comunidad Autónoma o al Ayuntamiento (como RTVE, Renfe, correos o institutos de estadística).
La propuesta de cambio, retoque o corrección que presenta un partido político para modificar una ley que se está debatiendo antes de que se apruebe del todo en el Parlamento.
El documento donde redactas toda tu defensa y tus quejas para intentar convencer a la administración de que la multa o la decisión que quieren tomar contra ti es injusta.
El papel oficial que firma el notario para arreglar un error de escritura, de nombres o un despiste matemático en una escritura que ya estaba firmada y registrada.
El documento súper oficial redactado por un notario que da fe absoluta de que has comprado una casa, firmado una hipoteca o creado una sociedad.
El "pase VIP" de los impuestos. Significa que, aunque por ley tendrías que pagar una tasa o impuesto, estás perdonado por cumplir ciertos requisitos especiales (como estar exento de IVA en la educación).
Enseñar los papeles originales físicamente ante el funcionario de la ventanilla para demostrar que no son falsos o fotocopias manipuladas.
La carpeta (hoy en día digital) donde se van guardando absolutamente todos los papeles, solicitudes, informes, firmas y decisiones relacionados con tu trámite o tu multa.
Cuando el Estado decide que necesita tu terreno o tu casa para hacer una carretera, un hospital o una vía de tren. Te obliga a vendérselo sí o sí y te paga lo que ellos consideran oportuno (que suele ser poco).
El fin o la muerte oficial de un contrato, un derecho, una ayuda o una obligación. Se acabó lo que se daba.
Fuera de plazo. Cualquier papel que entregues un minuto después de que se cierre el plazo oficial no servirá de nada y será rechazado directamente como si nunca lo hubieras traído.
La fase intermedia de un papeleo en la que la administración se dedica a investigar, pedir informes, mirar pruebas y leer tus alegaciones antes de decidir si te da la razón o te sanciona.
Un presupuesto con "cara" de factura. No sirve para pagar ni declarar impuestos a Hacienda, sino para que el banco o tu cliente vean cómo quedará la factura real antes de cerrar el trato.
La factura que tienes que hacer para corregir un error (como un precio mal puesto o un olvido de IVA) en una factura que ya habías enviado y declarado.
El tíquet de compra de toda la vida que te dan en el supermercado o en la cafetería, válido para desgravar gastos si eres autónomo y pides que pongan tus datos fiscales.
El dinero que dejas en depósito como garantía de que vas a cumplir un contrato (como el mes de fianza del alquiler) y que te devolverán al final si dejas todo en perfecto estado.
El pacto secreto e ilegal entre grandes marcas para cobrar exactamente lo mismo por sus productos (como la gasolina o las tarifas de móvil) evitando competir entre ellas a costa de tu bolsillo.
Tu firma de bolígrafo de toda la vida escaneada en una imagen o hecha con un lápiz digital en una tableta. No es tan segura como la electrónica, pero sirve para rellenar papeles informales.
Tu firma digital legal. Un código hiperseguro asociado a tu certificado digital que tiene exactamente la misma validez que si firmaras con boli azul de tu puño y
El pellizco de beneficio limpio que consigues al vender algo (una casa, acciones, bitcoin) por más dinero de lo que te costó comprarlo originalmente. Hacienda querrá llevarse su mordisco.
El compromiso extra que te da una tienda para arreglar o cambiar un producto si se rompe, y que se suma a la garantía legal obligatoria de tres años.
El certificado oficial que demuestra que la electricidad que consumes en tu oficina o los productos que vendes provienen de fuentes 100% limpias, ecológicas o de productores locales.
Los gastos del día a día para que todo siga funcionando (luz, agua, folios, alquiler del local), en contraposición a las inversiones grandes como comprar un coche o una máquina para el negocio.
El "truco" legal para pagar menos impuestos. Son los gastos de tu negocio (como el material, el alquiler de la oficina o el software de facturación) que Hacienda te permite restar de tus ingresos para que tu beneficio oficial sea menor y pagues menos.
El gasto que has hecho de tu bolsillo y que la administración rechaza incluir en la ayuda que te han dado por no cumplir con la
Todo lo que posees y te pertenece (dinero, casas, propiedades), o el saldo positivo que te queda disponible en una cuenta.
El permiso o carné oficial que te da el Estado para poder ejercer un trabajo que requiere control (como ser vigilante de seguridad, instalador de gas o guía turístico).
El bolsillo común del Estado. El sitio a donde va a parar el dinero de tus impuestos y de donde (en teoría) sale el dinero para las carreteras, los colegios y los hospitales.
El suceso real que abre la veda para que tengas derecho a pedir una ayuda o pensión (por ejemplo, el hecho causante de una pensión de jubilación es el día que dejas de trabajar de forma oficial).
El "pecado" que te obliga por ley a pagar un impuesto. Si compras una casa (hecho imponible), te toca pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales de forma obligatoria.
El hijo, padre o cónyuge al que la ley le asegura un trozo obligatorio de la herencia, por mucho que el fallecido quisiera dejárselo todo a una ONG en su testamento.
La persona a la que la ley protege y le asegura un trozo de la herencia de sus padres o familiares directos, incluso si el fallecido quería dejárselo todo a su gato en el testamento.
El documento oficial donde se detalla con precisión quirúrgica qué porción de bienes, tierras o dinero de una herencia le toca a cada uno de los herederos para que no haya peleas familiares.
El pacto con el diablo (o con tu banco) por el cual te prestan dinero para comprar una casa y, a cambio, firmas que si no pagas las cuotas mensuales, se quedan con tu vivienda para venderla.
El proceso de convalidar un título universitario o de estudios que te sacaste en el extranjero para que en España tenga exactamente la misma validez legal que si hubieras estudiado aquí.
El rango de precios, puntos, porcentajes o plazos (con un mínimo y un máximo) en el que se puede mover una decisión o trámite oficial.
Cuando los empleados cumplen las normas de la empresa de forma tan exageradamente milimétrica, estricta y lenta que acaban colapsando y ralentizando todo el servicio para protestar sin dejar de trabajar.
El parón total de trabajadores de todos los sectores de un país para presionar al Gobierno contra una ley o reforma laboral que consideran un atropello.
La famosa "contribución". El peaje anual que te cobra tu Ayuntamiento simplemente por tener una vivienda, un local o un garaje a tu nombre, aunque ya lo hayas pagado entero.
Hacer algo obligatoriamente porque lo manda una ley de rango superior, sin que quepa discusión, alternativa o pataleta posible.
El castigo definitivo de los juicios. Si pierdes un juicio de forma estrepitosa y el juez te impone las costas, te toca pagar no solo a tu abogado, sino también la minuta del abogado y el procurador de la parte que ha ganado.
Traer productos o mercancías de fuera de la Unión Europea para venderlos aquí, teniendo que pasar obligatoriamente por la aduana y pagar los correspondientes aranceles.
El clásico formulario (generalmente un PDF con aspecto de 1995 o un formulario web infumable) que tienes que rellenar con tus datos para pedir cualquier ayuda, beca o trámite.
El impuesto que te clavan directamente sobre lo que tienes o ganas de forma visible (como el IRPF de tu nómina o el IBI de tu casa), sin margen de escape.
El impuesto "invisible" que pagas al consumir cualquier producto (como el IVA de una caña de cerveza), sin importar si eres el tío más rico de España o estás en el paro.
El impuesto que pagan las empresas (personas jurídicas) por los beneficios que obtienen al final del año, que suele ser un porcentaje fijo sobre su beneficio oficial.
Protestar de manera oficial contra un examen de oposición, una multa, unas elecciones o una decisión administrativa porque consideras que se han saltado las reglas del juego.
La lindeza fiscal por la que Hacienda asume que tener una segunda vivienda vacía (que no es tu casa habitual ni está alquilada) te genera un "disfrute" por el que tienes que pagar impuestos en tu declaración de la Renta, aunque no ganes un céntimo con ella.
Cuando la administración te devuelve tu solicitud sin siquiera molestarse en leer tus argumentos porque te ha faltado un requisito básico insalvable o has entregado los papeles completamente fuera de plazo.
La pensión que te concede la Seguridad Social cuando, debido a una enfermedad o accidente grave, tu salud ya no te permite volver a trabajar de lo tuyo nunca más.
La baja médica tradicional. Estás mal de salud temporalmente, tu médico te firma el justificante y dejas de trabajar unos días o semanas mientras cobras una parte de tu sueldo para recuperarte.
Los descuentos o ayudas en los impuestos que el Gobierno ofrece a las empresas para animarlas a contratar a gente joven, investigar o invertir en energías verdes.
Cuando la ley te prohíbe tener dos vidas a la vez (como cobrar el paro mientras trabajas en negro, o ser funcionario a jornada completa y tener un negocio privado sin pedir un permiso especial de compatibilidad).
El botón de inicio. Dar comienzo de manera oficial a un expediente, trámite, investigación o proceso de sanción contra ti.
La diferencia positiva entre lo que te costó comprar algo (un piso, unas acciones, bitcoin) y el precio por el que lo has vendido. Si ganas dinero con el cambio, Hacienda aparecerá para llevarse su parte del pastel.
El dinero que te pagan por ley o sentencia para compensarte por un daño que has sufrido, por haber tenido un accidente o por haber sido despedido de tu trabajo de forma improcedente.
El termómetro oficial que mide cómo sube el precio de la cesta de la compra (la luz, la comida, la gasolina) para saber cuánto vale la vida real mes a mes.
Una pista, rastro o sospecha fundada de que estás haciendo algo mal que le sirve a la administración (como a los inspectores de trabajo o de Hacienda) para justificar una investigación más a fondo sobre ti.
Un "pecado" burocrático. Saltarte una norma, plazo o reglamento administrativo que suele terminar en una dolorosa sanción económica o multa.
Un documento con la opinión de un comité de expertos o de otro organismo que la administración está obligada por ley a pedir antes de aprobar una norma o resolver un trámite.
Un informe de expertos tan potente que la administración está obligada a obedecer al pie de la letra. No pueden decidir lo contrario de lo que diga este papel.
El bautizo de una propiedad. La primerísima vez en la historia que una finca, casa o terreno se inscribe en el Registro de la Propiedad.
La temida visita de un inspector del Estado a tu centro de trabajo para vigilar que todos tus empleados estén dados de alta, se respeten sus horarios y no haya nadie cobrando en negro.
El escrito o solicitud formal, redactado con un encabezado muy solemne, que diriges a una autoridad u organismo público para pedir de forma oficial que hagan algo por ti.
El protagonista del expediente burocrático. La persona que inicia un trámite o cuya vida se ve directamente afectada por las decisiones y cartas de la administración.
Los intereses de penalización que te cobra la administración (como un recargo diario acumulable) por no pagar tus impuestos, multas o deudas dentro de los plazos legales establecidos.
Colgar las botas del trabajo de forma oficial y pasar a cobrar una paga mensual del Estado por haber estado cotizando toda tu vida.
Retirarte del trabajo de forma oficial unos años antes de cumplir la edad legal, a cambio de que te recorten un pellizco de tu pensión mensual de por vida.
Trabajar a media jornada y cobrar media jubilación al mismo tiempo, una forma ideal de ir retirándote poco a poco sin desconectar del todo de tu profesión.
El combate judicial estándar y con todas las de la ley. Se usa para reclamar cosas complejas o de mucho dinero, requiere abogados, procuradores y, sobre todo, toneladas de paciencia.
Un juicio rápido e informal para reclamar cantidades pequeñas (normalmente deudas de menos de 15.000 €). El papeleo es mucho más simple y, si reclamas poco dinero, a veces puedes ir sin abogado.
El sanedrín o grupo reducido de concejales de un ayuntamiento que se reúne semanalmente para tomar las decisiones del día a día de la ciudad de forma rápida.
El "terreno de juego" o la parcela de poder que tiene asignada un juez o tribunal. Por ejemplo, si te peleas con tu jefe vas a la jurisdicción social, pero si le pones una demanda a Hacienda vas a la contencioso-administrativa.
La colección de sentencias que los jueces del Tribunal Supremo han dictado sobre un mismo tema a lo largo de los años. Sirve como "pista" para saber qué van a decidir los jueces de abajo ante problemas idénticos.
El resguardo digital o papelito sellado que demuestra que has entregado un escrito en un registro público. Tu seguro de vida para que nadie pueda decir que "se ha perdido por el camino".
El cuadrilátero oficial donde los ciudadanos de a pie van a demandar directamente a los ayuntamientos, comunidades autónomas o ministerios cuando consideran que les han tomado el pelo con una resolución.
El tribunal específico donde se resuelven las peleas laborales entre jefes y trabajadores (por despidos improcedentes, acoso, o impagos de nóminas).
El "veredicto" o decisión final que toma un árbitro privado o un comité de consumo para resolver una pelea entre un cliente y una empresa (como una telefónica o eléctrica) sin tener que pisar un juzgado.
Un regalo concreto e individualizado que dejas escrito en tu testamento (ej: "mi reloj de oro a mi sobrino Manolo"), a diferencia de la herencia general que se reparte en porcentajes de dinero o bienes.
Tener la "tarjeta de embarque" oficial para meterte en un lío burocrático. Significa que tienes derecho a reclamar o quejarte porque el asunto te afecta directamente a ti, no a tu vecino ni a tu cuñado.
El trozo del pastel de la herencia que la ley reserva obligatoriamente a los hijos o familiares más cercanos. Da igual que te hayas llevado a matar con tu padre; este trozo es tuyo por ley a menos que te desherede por causas gravísimas.
El estudio de la economía a lo grande (el desempleo de un país, el PIB, la inflación mundial), en contraposición a la microeconomía de tu bolsillo o tu negocio.
Una orden directa, por escrito y de obligado cumplimiento que firma un juez para que la policía, un banco o el Registro de la Propiedad hagan algo inmediatamente (como embargar una cuenta o registrar un local).
Un pacto o cuenta corriente donde nadie puede hacer nada por su cuenta. Se necesita la firma y el consentimiento de todos los implicados a la vez para poder sacar un euro o cerrar un trato.
El conjunto de leyes, decretos y normas que ponen las reglas de juego sobre un tema concreto en un momento dado (por ejemplo, el "marco legal de las criptomonedas").
Secretos oficiales del gobierno que están bajo llave y que no se pueden hacer públicos por cuestiones de seguridad del Estado.
La mejor nota posible en una asignatura universitaria. Tu recompensa (además del orgullo) es que el año que viene te sale gratis matricularte en otra asignatura equivalente.
Sentarse a hablar con un profesional neutral para intentar resolver un problema de forma amistosa y rápida antes de meteros en demandas, procuradores y juicios interminables.
El profesional que te asesora de forma independiente para buscar el seguro de coche, casa o vida más barato y completo del mercado, peleándose con las compañías por ti.
El "freno de mano" que echa un juez a una situación antes de que acabe el juicio. Se hace para evitar que el daño sea irreparable (por ejemplo, suspender el derribo de una casa mientras deciden si es legal o no).
Cuando estás trabajando a tiempo parcial o con un sueldo bajo pero sigues apuntado en el paro para que el SEPE te avise si sale un trabajo a jornada completa o con mejores condiciones.
El informe que tienes que escribir detallando punto por punto en qué te has gastado el dinero de una subvención para demostrar que lo has usado para lo que prometiste y no para irte de vacaciones.
Cuando la administración o un vecino sabe que estás haciendo algo que no es del todo legal (como tener una terraza un poco más grande de lo permitido) pero decide no decir nada. Ojo: esto no te da derecho a que sigan callados si un día se levantan cruzados.
La Bolsa. El mercado financiero donde se compran y venden las acciones de las empresas más grandes del mundo como si fueran cromos.
El comité de funcionarios que abre de forma pública las ofertas económicas y técnicas de las empresas candidatas para otorgar una obra o servicio municipal con transparencia.
Un negocio de dimensiones modestas, con menos de 10 trabajadores en nómina y una facturación comedida, pero que aguanta la economía del día a día de un país.
La cantidad de dinero anual por debajo de la cual Hacienda considera que no tienes que pagar impuestos porque es lo básico para poder comer y sobrevivir.
Cada uno de los departamentos gigantes en los que se divide el Gobierno (Sanidad, Hacienda, Interior...) comandados por un Ministro.
La factura con el desglose de los honorarios que te presenta tu abogado, procurador o notario por los servicios que te han prestado.
Una propuesta o idea que presenta un partido político en el pleno de un ayuntamiento para que se debata, se vote y, si sale mayoría, se ponga en marcha.
Un cambio tan gordo e importante en un contrato o acuerdo (como que tu jefe te cambie el sueldo o el horario radicalmente) que obliga a volver a negociar o te da derecho a marcharte con indemnización.
El retraso en pagar una deuda. Estar "en mora" significa que ya vas tarde, que te van a clavar intereses adicionales y que tu nombre corre peligro de acabar en el registro de morosos (ASNEF).
La explicación de los "porqués" que la administración está obligada a darte cuando toma una decisión sobre ti. Si te deniegan una ayuda, no les vale un "porque no"; tienen que explicarte el motivo legal exacto.
El doloroso "recetario" con el que te castiga la policía local o la DGT por exceder los límites de velocidad, saltarte un stop o aparcar el coche en una esquina prohibida.
Un doloroso sistema de goteo en el que la administración te va cobrando multas repetitivas cada semana o mes hasta que obedezcas una orden (como quitar un andamio ilegal de la calle).
Una caja de ahorros y de previsión social que tienen algunos colegios profesionales (médicos, abogados, arquitectos) como alternativa a la Seguridad Social para gestionar sus pensiones y bajas de forma privada.
Las largas mesas de debate y negociación donde patronales y sindicatos acuerdan las subidas de sueldo y condiciones que se aplicarán a todo un sector laboral.
El DNI de tu empresa o sociedad (si empieza por una
Esa obra, reforma o apaño que haces en tu casa o local a toda prisa, sin pedir la correspondiente licencia de obras al Ayuntamiento y rezando para que ningún policía local pase por delante y te ponga una multa monumental.
De qué va la movida. Es el resumen claro de lo que se va a comprar, vender, construir o contratar (por ejemplo, el "objeto del contrato" de una licitación municipal puede ser "el suministro de folios para las oficinas").
La carta formal de envío con la que una oficina pública despacha tus papeles hacia otro departamento ministerial diferente porque ellos no tienen competencia para tramitar tu caso.
La lista de actividades y negocios a los que se va a dedicar legalmente tu empresa (por ejemplo, "vender zapatos y reparar bolsos") y que dejas escrita en los estatutos al fundarla.
El deber ineludible de "aflojar la mosca". Es tu obligación por ley de pagar impuestos, tasas o presentar declaraciones informativas a Hacienda sin posibilidad de escaquearte.
Cualquier construcción (carreteras, puentes, colegios, rotondas) pagada con el dinero de los impuestos de todos y encargada por el Gobierno, una Comunidad Autónoma o un Ayuntamiento.
El anuncio oficial donde el Gobierno, las comunidades autónomas o los ayuntamientos detallan cuántas plazas de funcionario van a sacar a examen este año.
El mostrador físico (o digital) oficial donde entregas tus solicitudes y donde te ponen el cuño de entrada para demostrar que has presentado tus papeles a tiempo.
La versión web de la ventanilla de toda la vida. El portal de internet de Hacienda, la Seguridad Social o tu Ayuntamiento donde puedes hacer trámites desde tu sofá y ahorrarte horas de cola.
El durísimo "examen de los exámenes". Un proceso de selección masivo donde estudias miles de páginas para competir contra miles de personas por una de las pocas plazas fijas de funcionario que ofrece el Estado.
Un examen de oposición donde solo cuentan los puntos que saques en las pruebas del examen, sin valorar la experiencia previa que tengas trabajando para el Estado.
El mandato definitivo que emite Hacienda o un juez para meter mano directamente a tu nómina o vaciar tus cuentas bancarias por deudas acumuladas que te negaste a pagar voluntariamente.
La lista de temas que se van a tratar en una reunión oficial (como el Pleno de un Ayuntamiento o la junta de propietarios de tu edificio) para que nadie se vaya por las ramas y se vaya al grano.
La "ley" de tu pueblo o ciudad. Las normas específicas que aprueba tu Ayuntamiento para regular cosas del día a día, como dónde puedes aparcar, a qué hora puedes hacer ruido en casa o cuánto cuesta la terraza de un bar.
Cada uno de los departamentos, oficinas o despachos oficiales que tienen asignadas funciones específicas dentro de la gigantesca estructura del Estado.
Un comité, junta o mesa redonda formado por varias personas de la administración que tienen que debatir y votar juntos para tomar una decisión importante, en lugar de decidirlo un solo jefe.
El momento clave de la firma. El acto oficial de conceder o firmar un documento público (como una escritura de propiedad ante el notario).
El registro del Ayuntamiento que dice que estás oficialmente viviendo en ese municipio. Estar "empadronado" es fundamental para votar en tu barrio, escolarizar a tus hijos o ir al médico de cabecera que te toca.
Un adelanto de impuestos que haces a Hacienda a lo largo del año (como los pagos trimestrales de los autónomos o las retenciones de nómina) para que la factura final de la Renta no sea tan dolorosa.
El "oops" de las transferencias. Cuando pagas por error más dinero del debido a la administración, o cuando ellos te ingresan a ti una ayuda que no te correspondía. En ambos casos toca iniciar un papeleo para devolver el dinero a su legítimo dueño.
La prestación por desempleo. El sueldo mensual temporal que te paga el SEPE tras perder tu trabajo para ayudarte a llegar a fin de mes mientras buscas un nuevo empleo.
El protagonista del papeleo. La persona o empresa que tiene un interés real y directo en un expediente administrativo porque el resultado final le va a afectar al bolsillo o a la vida de forma directa.
El certificado oficial del Registro Civil que demuestra que naciste, dónde naciste, a qué hora y quiénes son tus padres. Te lo pedirán para casi cualquier trámite gordo (DNI, pasaporte, casarte...).
El título de propiedad que te da el Estado sobre un invento tuyo. Te da el derecho exclusivo a fabricarlo y venderlo tú solo durante unos años, prohibiendo que nadie te copie la idea.
El conjunto de todas tus pertenencias (tu casa, tu coche, el dinero del banco, tus joyas y hasta tus deudas).
Lo que de verdad te queda en el cajón. El valor monetario neto de tus posesiones tras restarle de forma meticulosa todas las deudas e hipotecas pendientes.
La ayuda mensual que la Seguridad Social te asigna si fallece tu pareja, creada para que el hogar no sufra un golpe económico fatal por la pérdida del sueldo de tu cónyuge.
La paga mensual de jubilación, viudedad o invalidez que cobras de la Seguridad Social porque has estado trabajando y pagando tus cotizaciones durante muchos años de tu vida.
Una ayuda económica mensual que da el Estado a personas jubiladas o con invalidez que no han podido trabajar o cotizar los años mínimos exigidos por la ley, para evitar que se queden en la exclusión total.
Un experto en una materia concreta (ingeniero, médico, arquitecto) que la administración o un juez llaman para que analice un problema técnico y escriba un informe profesional que aclare las cosas.
Tú. Cualquier ser humano de carne y hueso con derechos y obligaciones, a diferencia de las empresas (personas jurídicas).
Tu sociedad, cooperativa o empresa legal, que tiene su propia personalidad y su propia cuenta corriente separada de tus pertenencias personales.
Ir en carne y hueso, o presentarte formalmente mediante tu firma digital, en un juzgado o en una oficina pública para decir "aquí estoy yo" y participar en un expediente o juicio en el que estás metido.
El pliego legal que describe qué tipo de solvencia técnica y económica necesita demostrar tu pyme para poder competir de forma justa por un contrato público.
El "manual de instrucciones" de un contrato público. El documento donde la administración escribe minuciosamente qué requisitos tiene que cumplir una empresa para poder ganar un concurso y cómo tiene que hacer el trabajo.
El manual que detalla exactamente qué materiales, tecnología o calidad técnica tiene que usar una empresa para realizar un servicio público contratado por el ayuntamiento.
El tiempo extra "de regalo" que a veces te concede la ley o un contrato para que puedas pagar una deuda o entregar un papel sin que te cobren recargos ni te penalicen por llegar tarde.
La fecha de caducidad de tus problemas legales. El tiempo máximo que tiene la ley o la administración para reclamarte una deuda, ponerte una multa o juzgarte. Si se pasa este plazo, te vas de rositas.
La reunión de gala de tu Ayuntamiento donde se sientan el alcalde y todos los concejales de todos los partidos políticos para debatir, votar y aprobar los presupuestos y las normas de tu ciudad.
El papel firmado ante notario donde le das "superpoderes" a otra persona (por ejemplo, a tu gestor o a un familiar) para que pueda vender tu casa, firmar contratos o sacar dinero de tu cuenta bancaria como si fueras tú mismo.
El contrato oficial que firmas con una aseguradora donde se detalla exactamente qué te cubren (y qué no) si tienes un accidente de coche, se te rompe una tubería o se te quema el local.
El concejal, juez o funcionario que se encarga de estudiar a fondo un expediente complejo y de redactar la propuesta de solución para explicársela al resto del equipo que tiene que votar.
La introducción o el "prólogo" de una ley o reglamento donde los políticos explican las razones y los motivos por los que han decidido crear esa nueva norma.
Cuando algo se vuelve invulnerable por el paso del tiempo. Por ejemplo, si Hacienda tiene 4 años para revisarte una declaración de la Renta y no lo hace, el derecho de Hacienda a buscarte las cosquillas "prescribe" y ya puedes respirar tranquilo.
El cálculo anticipado de lo que se va a gastar y a ingresar en un proyecto o en una administración pública durante el próximo año.
Un juicio o trámite administrativo exprés. Una vía mucho más rápida y con menos formalidades que se usa para resolver asuntos sencillos o de poco dinero para no antes de atascar los juzgados.
El profesional de la justicia que se encarga de recibir las notificaciones del juez y de entregar los papeles de tu caso a tiempo, sirviendo de enlace rápido entre tu abogado y el juzgado.
Conseguir tiempo extra. Alargar el plazo de finalización de un contrato, de una ayuda, de un alquiler o de una entrega de papeles para poder terminar las cosas a tiempo.
Una decisión directa y de trámite que toma un juez o un funcionario para que un expediente siga avanzando (por ejemplo, "ordenar que se pida un papel al banco"). No decide quién tiene razón, solo hace que la rueda siga girando.
Las evidencias definitivas y sin fisuras de que has cometido una infracción o delito, puestas sobre la mesa por el inspector o el demandante para justificar tu condena.
Una denuncia gorda y por escrito que presentas ante el juez de guardia con tu abogado y procurador para acusar a alguien de haber cometido un delito grave contra ti o tu negocio.
El hundimiento total de un negocio. Cuando una empresa tiene tantas deudas que su patrimonio no da para pagarlas y se declara oficialmente en bancarrota ante un juez.
El colapso total de la contabilidad de tu pyme. Ocurre cuando tus deudas son tan descomunales que, aunque liquidaras hasta la última silla y ordenador, seguirías debiendo dinero.
El "pacto de caballeros" con tus acreedores. Un acuerdo legal donde tus acreedores aceptan perdonarte una parte de tu deuda (la quita) y darte más tiempo para pagar el resto (la espera) a cambio de no llevarte a juicio por impago.
El número mínimo de concejales, políticos, socios o vecinos que tienen que estar sentados en sus sillas para que una reunión sea válida y se puedan votar las decisiones. Si no hay quórum, no se puede aprobar nada y toca irse a casa.
El nombre oficial, legal y de registro de tu empresa (por ejemplo, "Zapatillas Manolo S.L."), que suele ser diferente al nombre comercial que pones en el cartel de la tienda ("Calzados Manolo").
El castigo económico (una propina obligatoria e indeseada) que te cobra la administración por pagar tus impuestos, tasas o multas fuera de los plazos legales establecidos. Cuanto más tardes en pagar, más gordo será el recargo.
El castigo extra (en forma de porcentaje sobre la deuda) que te clava Hacienda o la Seguridad Social por no haber pagado a tiempo un impuesto, justo después de que te hayan enviado la última advertencia seria.
El recargo tributario que pagan ciertos comercios minoristas pequeños para que Hacienda les perdone la obligación de estar rellenando declaraciones de IVA cada tres meses.
El proceso formal para exigir judicialmente a un exjefe que te debe nóminas, o a un cliente moroso que se niega a pagarte una factura de forma injustificada.
El paso obligatorio de quejarte amistosamente y por escrito ante la propia administración antes de poder meterles una demanda oficial en el juzgado. Es tu último intento de hacer las paces.
Tu "no estoy de acuerdo" oficial por escrito. El papel formal que envías para protestar cuando la administración toma una decisión que te perjudica, exigiendo que se la vuelvan a mirar.
Volver a presentar una queja ante el mismísimo funcionario que te ha denegado algo, pidiéndole amablemente que se vuelva a leer el caso porque se ha equivocado de cabo a rabo.
Un recurso muy inusual que solo puedes poner si descubres un papel, un testigo o una prueba clave que estaba oculta u olvidada después de que se cerrara tu caso por completo.
El último cartucho del derecho penal o civil. Acudir al Tribunal Supremo para denunciar que un juez inferior interpretó de forma pésima y errónea las leyes generales al dictar tu sentencia.
Un descuento legal que te aplican sobre la base imponible de tus impuestos por cumplir ciertas condiciones especiales (como tener hijos, un plan de pensiones o estar recién establecido como autónomo).
El sistema especial de la Seguridad Social para la gente valiente que trabaja por su cuenta y riesgo sin tener un jefe que le pague una nómina fija a fin de mes.
La gran base de datos del Estado donde se apuntan los nacimientos, bodas, divorcios y defunciones de todos los ciudadanos. Es donde consta oficialmente que existes y con quién estás emparejado.
La oficina oficial donde se apunta quién es el dueño real de cada piso, casa, garaje o finca para proteger tu propiedad y evitar que nadie pueda vender tu casa de forma fraudulenta.
El registro público donde te inscribes con tu pareja para certificar oficialmente que vivís juntos y tenéis una relación estable sin necesidad de contraer matrimonio formal.
El registro público donde se apuntan los nacimientos, cambios de socios, poderes de los administradores y cuentas anuales de todas las empresas de forma oficial.
Las normas con
El nombre fino y técnico que usa la administración para referirse a una multa o castigo por haberte saltado alguna norma, plazo o reglamento.
El portal web oficial de un organismo público (como la Seguridad Social o Hacienda) donde puedes hacer todos tus trámites con tu certificado digital desde tu ordenador sin tener que aguantar colas kilométricas.
Dividir una finca o terreno grande en parcelas más pequeñas para poder venderlas o urbanizarlas por separado, necesitando siempre el visto bueno de urbanismo de tu ayuntamiento.
Tu escudo legal. El principio que te garantiza que las leyes son estables, claras y conocidas, impidiendo que el Gobierno te cambie las reglas del juego a traición de la noche a la mañana.
El sistema público que nos protege a todos, encargado de cobrar las cotizaciones de tu trabajo diario y de pagar las pensiones de jubilación, las bajas médicas por enfermedad o el paro.
El cuño virtual que le pone un organismo público a un documento descargado de internet para certificar que es 100% auténtico y que nadie ha manipulado la información.
El veredicto final que escribe un juez para resolver un litigio judicial, diciendo de forma obligatoria quién tiene la razón y qué castigo o pago le toca al perdedor.
El truco de la administración de no responderte. Ante su callada por respuesta, la ley decide por ti si debes considerarlo como un "sí" (positivo) o como un "no" (negativo) dependiendo del trámite.
Cuando la administración no te contesta dentro del plazo legal establecido y la ley te obliga a asumir que te han dicho que NO para que no te quedes esperando eternamente y puedas ir a reclamar al juzgado.
El gordo de la lotería burocrática. Si la administración se pasa de plazo y no te contesta, la ley considera que te han concedido lo que pedías (aunque cuidado, porque en Hacienda casi nunca funciona así).
Un formato societario ideado para empresas gigantescas, donde el capital social se fracciona en acciones negociables y que exige un fondo inicial mínimo de 60.000 euros.
El tipo de empresa más común donde, si las cosas van mal y el negocio quiebra, las deudas solo se pagan con el dinero y los bienes de la empresa, protegiendo tu casa y tu coche personal.
El impreso oficial, formulario o carta formal donde le pides algo de forma estructurada a la administración, marcando el inicio de todo tu expediente.
Cuando la empresa que ha ganado un contrato de obra decide contratar a otra empresa más pequeña para que haga una parte específica del trabajo (como la fontanería o la pintura).
Te ha faltado un documento o has rellenado algo mal y te dan un plazo para corregirlo antes de anular tu solicitud.
La cantidad de dinero fija y mínima que cobras al mes según tu convenio colectivo por el simple hecho de ir a trabajar, a la que luego se le suman los pluses o antigüedad.
El proceso legal para repartir los bienes de una persona que ha fallecido sin dejar testamento, donde la ley decide quiénes son los herederos oficiales por orden de parentesco.
El tablón físico o digital del ayuntamiento o juzgado donde se cuelgan las notificaciones importantes de la gente a la que no han podido localizar en sus casas.
El peaje obligatorio que tienes que pagar a la administración a cambio de un servicio específico que te beneficia directamente a ti y que has solicitado (como pagar para renovar el DNI, para presentarte a una oposición o para que recojan tu basura).
La estadística que analiza qué porcentaje de ciudadanos en edad de trabajar están activos (empleados o buscando trabajo con desespero) frente al censo general.
La persona inocente que compra una propiedad o hace un trato legal sin saber que había un lío de deudas o estafas por detrás, y a la que la ley protege para que no pierda su dinero ni sus bienes.
El documento firmado ante notario donde dejas escrito con total validez legal cómo quieres que se repartan tus pertenencias cuando ya no estés aquí, evitando disputas y peleas familiares en el futuro.
El precio que te cobra el banco por dejarte dinero prestado, o lo que te pagan a ti por dejar tus ahorros guardados en un depósito a plazo fijo.
El dueño oficial, legítimo y legalmente reconocido de un derecho, una cuenta corriente, una vivienda o un expediente burocrático.
El momento estelar del papeleo en el que la administración te enseña todas las pruebas y documentos que tienen en tu contra y te dan unos días de margen para que te defiendas e intentes salvar el pellejo.
El acelerón burocrático. Reducir todos los plazos legales de un papeleo o licitación a la mitad para solucionar una situación de emergencia que no puede esperar.
Un acuerdo o pacto amistoso entre dos partes enfadadas para resolver un lío legal a medias, cediendo un poco cada uno para evitar acabar metidos en un juicio eterno y carísimo.
La pifia grave de un trabajador que quebranta las normas elementales de su empresa, allanando el camino para que el jefe le despida sin pagarle ni un solo euro de indemnización.
El puente temporal que diseña el gobierno entre una ley vieja que se va a jubilar y una ley nueva que empieza a aplicarse, para que los ciudadanos y empresas tengan tiempo de adaptarse sin traumas.
Cederle a otra persona tu local comercial en pleno funcionamiento con sus clientes, su mobiliario y su contrato de alquiler a cambio de una cantidad de dinero pactada.
El guardián supremo de las reglas del juego de España. El tribunal que vigila que ninguna ley nueva aprobada por los políticos se salte lo que está escrito en la Constitución Española.
El implacable "tribunal de los dineros". El organismo que se encarga de auditar, vigilar y fiscalizar que los políticos, ayuntamientos y ministerios se gasten el dinero público de forma legal y transparente.
La palabra paraguas que engloba a todas las formas que tiene el Estado de pedirte dinero por ley para sostener los servicios públicos (incluye los impuestos de toda la vida, las tasas y las contribuciones especiales).
Seguir aplicando un convenio colectivo de trabajo viejo y caducado mientras los sindicatos y los jefes de la empresa no se ponen de acuerdo para firmar uno nuevo. Un "mientras tanto" para que los trabajadores no pierdan sus derechos.
El listón o límite de dinero máximo que puedes ganar al año para que te sigan dando una ayuda, beca o subsidio. Si te pasas aunque sea por un euro, quedas fuera automáticamente.
Que absolutamente todo el mundo vote que sí en una reunión (como la junta de vecinos de tu edificio). No puede haber ni un solo voto en contra ni abstenciones para que se apruebe la decisión.
Hacer un trámite formal todo de corrido, en el mismo sitio y en el mismo momento sin hacer pausas. Por ejemplo, al firmar un testamento ante notario, todos tienen que estar presentes desde que se empieza a leer hasta que se estampa la última firma.
Las personas que viven bajo tu mismo techo y que Hacienda cuenta "en pack" para las ayudas, becas o para hacer la declaración de la Renta conjunta (tú, tu pareja y tus hijos menores).
Una decisión que toma una sola de las partes sin preguntar, consensuar ni negociar con la otra (como cuando el ayuntamiento te clava una multa de tráfico sin consultarte antes si te viene bien pagarla).
Una alianza temporal de varias empresas que se juntan para presentarse a un concurso de obra pública gorda porque por separado ninguna tiene la maquinaria ni el dinero suficiente para ganarlo.
El conjunto de normas, planos y leyes que deciden qué se puede construir, dónde se puede edificar y a qué altura en tu ciudad, evitando que alguien ponga una discoteca ruidosa pegada a un hospital.
Tramitar un expediente a toda pastilla recortando todos los plazos legales a la mitad de tiempo porque hay una emergencia real que no puede esperar al ritmo habitual de caracol de la administración.
Circunstancia excepcional en la que el alcalde o el Gobierno pueden comprar materiales o contratar servicios "a dedo" y de inmediato sin perder tiempo organizando concursos públicos.
El derecho que tenemos todos los ciudadanos de a pie a disfrutar y pasear de forma libre por la calle, los parques o las playas públicas sin tener que pagar ni pedir ningún tipo de permiso especial.
Cuando la administración te concede el permiso exclusivo de usar un espacio público para tu propio negocio (como pagar una tasa para poner la terraza de tu bar ocupando la acera o un andamio de obra).
El permiso que tiene un terreno o un local comercial para poder ser utilizado como vivienda habitual y no como oficina, almacén o tienda de cara al público.
Quedarte con la propiedad de algo (como un trozo de terreno) simplemente por usarlo, cuidarlo y comportarte como si fuera tuyo durante un porrón de años sin que el dueño real de los papeles aparezca jamás a protestar.
Convertirte por arte de magia en el dueño definitivo de un terreno tras haberlo labrado y mantenido durante 30 años sin que aparezca el titular de la escritura original ni medie ningún papel firmado.
El derecho a usar, disfrutar y vivir en una casa (o cobrar el alquiler de un local) que pertenece legalmente a otra persona sin ser tú el dueño oficial de los papeles de propiedad.
Cobrar unos intereses abusivos, gigantescos y fuera de toda lógica por prestar dinero, rozando la ilegalidad y el timo descarado.
Meterse a vivir en un piso que no es tuyo sin el permiso del dueño (el famoso okupar de toda la vida) o mover la valla de tu finca para meter dentro de tu jardín un trozo de monte público.
Tú. El valiente ciudadano que navega por internet intentando no volverse loco con los menús indescifrables de las páginas del Gobierno.
Declarar que una asociación o proyecto es tan beneficioso para la sociedad que el Estado le concede ventajas fiscales especiales, subvenciones prioritarias y el derecho a recibir donaciones deducibles.
El período de "siesta" o espera obligatoria que pasa desde que una ley se publica de forma oficial en el BOE hasta que entra en vigor de verdad en la calle (si la ley no dice nada, suelen ser 20 días naturales).
El valor en euros que el Ministerio de Hacienda le asigna a tu casa o local calculando el precio del suelo y de los ladrillos, sirviendo de base para cobrarte el temido impuesto del IBI. Casi siempre es menor que el valor de mercado.
El precio real y de calle por el que la gente normal está comprando y vendiendo pisos o coches similares en portales de segunda mano en un momento dado de forma libre.
El valor económico que un tasador profesional le pone a tu piso o casa para que el banco calcule el dinero de la hipoteca que te puede conceder de forma segura.
El "DNI geográfico" del derecho civil que estipula si en tus herencias, bodas o donaciones se rigen por la normativa general del Estado o por el derecho propio de tu autonomía (Cataluña, Galicia, País Vasco...).
El día de la fecha límite. El último día de plazo que tienes para pagar un impuesto, recurrir una sanción o entregar un papel antes de que se te pase el arroz y empiecen los recargos.
El permiso de cortesía que un abogado le pide a otro compañero cuando va a sustituirle y encargarse de llevar un caso que antes llevaba él, asegurando que no haya juego sucio entre profesionales.
El permiso especial que te tiene que conceder un juez para poder realizar ciertos trámites delicados relacionados con menores o personas incapacitadas (como vender un piso heredado por un niño de 5 años).
Un mostrador mágico (físico o virtual) donde puedes entregar cualquier papel o solicitud dirigida a un ministerio lejano sin tener que viajar allí o pisar veinte oficinas distintas de tu ciudad.
Cuando un juez ordena vender en subasta pública las pertenencias, coches o casas de un deudor para conseguir dinero en efectivo y poder pagar de golpe la deuda que tiene pendiente con sus acreedores.
El famoso "paralelo" de Hacienda. Cuando te mandan una carta pidiéndote que demuestres con facturas y recibos que los números que pusiste en tu declaración de la Renta son reales y no fruto de tu imaginación para desgravarte más.
El "sálvese quien pueda". La fase terminal en la que la administración deja de pedirte amablemente que pagues tus deudas y arranca de inmediato con el cobro forzoso mediante embargos directos.
El terreno de juego de las oficinas públicas. Todo el proceso de reclamaciones, recursos e instancias que haces directamente ante los funcionarios de la administración antes de tener que gastarte el dinero en juicios.
El procedimiento exprés por el cual la administración pasa directamente a la acción y te embarga las cuentas corrientes, el coche o la nómina porque has ignorado todos los plazos para pagar voluntariamente una deuda.
Cuando la administración hace algo por su cuenta y riesgo sin seguir el procedimiento legal que marca la ley. Básicamente, cuando un ayuntamiento decide derribarte una valla sin avisar ni tramitar ningún expediente (saltarse las reglas a lo bruto).
El siguiente nivel de pelea. Cuando las reclamaciones en las oficinas no han funcionado y no te queda más remedio que contratar un abogado, buscar un procurador y demandar a la administración ante un tribunal de justicia.
Cuando firmas un contrato, un testamento o una renuncia estando bajo los efectos del miedo, engañado por la otra parte o amenazado, haciendo que tu firma no valga nada en cuanto lo demuestres ante un juez.
El defecto grave que tiene un coche, un local o un piso de segunda mano que acabas de comprar, que no se veía a simple vista en el momento de la venta y que el vendedor te ocultó con mala fe, dándote derecho a exigirle que lo arregle.
El currículum oficial e infalsificable que redacta la Seguridad Social donde pone exactamente todos los días de tu vida que has estado trabajando de alta y cotizando.
El tiempo durante el cual un contrato, una ayuda económica, una ley o un carné de conducir están activos, vivos y se tienen que cumplir o usar de forma legal.
Que te obliga a cumplirlo sin rechistar. Si un informe o la decisión de una oficina es "vinculante", no tienes alternativa, margen de maniobra ni espacio para discutir su cumplimiento.
El día del examen. El juicio oral en el que te sientas cara a cara ante el juez junto con tu abogado, el abogado contrario, los testigos y las pruebas para defender tu versión de la historia.
La paga mensual que concede la Seguridad Social a una persona cuando fallece su cónyuge, diseñada para compensar el bache económico y la pérdida de ingresos en el hogar familiar.
Pisos construidos con ayudas del gobierno que se venden o alquilan a precios mucho más baratos de lo normal a familias con ingresos limitados que cumplen ciertos requisitos estrictos.
Una persona que forma parte de un tribunal de oposición, un jurado o una mesa de contratación y que tiene voz y voto directo para decidir quién aprueba, quién es apto o quién gana el concurso.
El papelote rápido e informativo del ayuntamiento que demuestra de forma temporal que vives en esa localidad, útil para pedir plaza en el médico de cabecera o matricular a tus hijos en el colegio del barrio.
La opinión por escrito que redacta un juez o un miembro de un tribunal que no está de acuerdo con la decisión de la mayoría, dejando constancia de sus propios motivos para que se guarden en el acta.
Un papel oficial de garantía financiera que demuestra que tienes mercancías valiosas guardadas en un almacén seguro, sirviéndote como aval ante un banco para pedir un préstamo.
La sede electrónica o portal de internet de una administración pública donde tienes la obligación de hacer tus trámites digitales, famosa por quedarse colgada los últimos días de plazo para pedir las ayudas.
El portal de internet de un ayuntamiento o empresa pública donde están obligados a publicar las cuentas, los sueldos de los directores y las actas de las reuniones bajo la Ley de Transparencia.
El agravante legal que la policía y el juez aplican a una agresión, insulto o delito cuando se demuestra que se ha cometido por odio, desprecio u hostilidad hacia las personas extranjeras o inmigrantes.
El nombre técnico, pomposo y de los años ochenta que aún aparece en algunas normas antiguas para referirse a una fotocopia en papel de toda la vida.
Obras de arte o grabados antiguos tallados en madera que están protegidos por Patrimonio Nacional y que no puedes sacar de España sin un permiso de exportación del Ministerio de Cultura.
Las profesiones del futuro o los sectores de mercado (como la tecnología, las energías renovables o el cuidado de mayores) donde el Estado prevé que se va a crear mucho trabajo y donde enfoca sus ayudas y cursos de formación.
Un terreno protegido por la ley de patrimonio porque contiene restos de civilizaciones antiguas. Si descubren uno al hacer los cimientos de tu chalecito, la obra se paraliza indefinidamente hasta que los expertos investiguen.
El lote de sábanas, ropa, cubiertos y muebles cotidianos de la casa que, al fallecer alguien, se heredan directamente entre cónyuges sin que Hacienda meta las manos para cobrar impuestos.
Un error de escritura, de fecha o de cálculo obvio que comete el funcionario de turno al rellenar un papel oficial y que puedes exigir que te corrijan gratis en cualquier momento.
Una medida de tierra antiquísima que equivale a lo que una yunta de bueyes podía labrar en un día. Sorprendentemente, todavía aparece en algunas escrituras de fincas rurales muy viejas que heredas de tus abuelos.
Ese momento de locura colectiva del año (como los últimos días de la campaña de la Renta o el cierre de una subvención muy cotizada) en el que las plataformas del gobierno se saturan, las citas previas desaparecen y los servidores informáticos se caen.
El área protegida del centro de tu ciudad donde el ayuntamiento te prohíbe circular con tu coche viejo si no tiene la correspondiente pegatina ambiental en el parabrisas.
La franja de terreno de tu parcela privada (cerca de ríos, vías de tren o carreteras) donde por ley no puedes edificar nada porque la administración necesita mantener ese espacio libre para emergencias o mantenimiento público.
El territorio arrasado por un desastre natural feroz (como una gran inundación, temporal o granizada) al que el Gobierno adjudica fondos de rescate urgentes y quitas fiscales de emergencia.
Un puerto, recinto o polígono industrial especial libre de impuestos donde las empresas pueden guardar mercancías de otros países, transformarlas o exportarlas sin tener que pagar aranceles ni IVA.
La franja de playa, dunas y acantilados que pertenece por derecho a todos los españoles, donde el Estado prohíbe tajantemente edificar viviendas o chiringuitos privados para proteger la costa.
Dividir el mapa de un municipio en zonas para controlar el crecimiento de la ciudad, asegurando que no se construyan fábricas ruidosas o contaminantes pegadas a urbanizaciones de familias.